El
vino tinto: un vino de Maceración
Como ya se ha
comentado anteriormente, es este proceso la característica
más destacada en la elaboración de este
tipo de vinos.
Tipos de vino
tinto obtenidos según la Maceración:
Maceraciones
cortas.- Dan lugar a vinos tintos afrutados
con colores intensos, amoratados y algo ásperos (astringentes)
en boca debido a la abundancia de antocianos. Suelen fermentar
a temperaturas por debajo de 25 º. Mejores para un consumo
a corto medio-plazo, 1 a 2 años.
Maceraciones
largas.- Vinos tintos aptos para guardar.
Este proceso favorece el paso al vino de sustancias (fundamentalmente
Taninos) que evolucionan bien con la posterior crianza, llegando
a producirse vinos con gran calidad y bouquet, con unos aromas
y sabores característicos.
Operación
muy importante: Remontado
Durante la fermentación,
los hollejos, por acción del CO2, forman un "sombrero"
en la parte superior del depósito.
La función
de este proceso es la de que este sombrero se vea regado
por el vino que hay debajo, mediante tuberías
que conectan la parte inferior con la superior del depósito,
para que el color se homogenice por todo el mosto, por lo que es
necesario que se realize el remontado con mucha frecuencia durante
la fermentación.
Dependiendo
de las prestaciones del depósito de fermentación
se hace con o sin aireación.
El descube
Cuando el enólogo
ya estima que ha extraído la suficiente cantidad de sustancias
del hollejo que deseaba, separa el vino de sus hollejos
y pepitas y otras sustancias (lo que se denomina "la
pasta").
El vino
(o mejor dicho el mosto-vino) acaba la fermentación
alcohólica en otro depósito, pasando los
hollejos a prensarse para obtener el vino de prensa, más
concentrado de color y otras sustancias, pero generalmente menos
fino al paladar (aunque la primera fracción de la prensa
-el primer prensado suave- si suele ser de buena calidad).
La fermentación
Maloláctica
Tiene lugar
una vez acabada la fermentación alcohólica.
El ácido
málico, de un sabor más herbáceo y amargo,
se transforma en ácido láctico, más agradable
y suave al paladar, con una mejoría también aromática
del vino.
Es por esto
que es un proceso fundamental en la obtención
de vinos de calidad y más todavía en
zonas que dan lugar a vinos muy ácidos que por lo general
son latitudes septentrionales.
Este proceso
se puede dar también en vinos blancos,
aunque en este tipo por lo general no mejora tanto al vino como
en tintos.
La maceración
carbónica
Es una técnica
de vinificación especial que utiliza el estrujado
de la uva:
Se basa en
depositar los racimos enteros en un depósito, con una atmósfera
de gas carbónico para impedir la presencia de oxígeno.
En estas condiciones
se produce una fermentación intracelular de las uvas
provocadas por enzimas de sus células y se producen uno
o dos grados de alcohol etílico.
El depósito
debe ser hermético y
la atmósfera de gas se produce:
Por
adición directa:
por adición de un 5-10 % de mosto en fermentación
en el fondo del depósito.
Sin
añadir nada: método tradicional
en la Rioja Alavesa, simplemente se espera a que las uvas del
fondo del depósito sean estrujadas por el peso de las de
arriba, iniciándose una fermentación alcohólica
normal que provee al resto de la vendimia de la atmósfera
de gas carbónico.
Cuando se han
producido estos dos grados alcohólicos se
detiene esta peculiar fermentación intracelular,
pues los enzimas no resisten este contenido alcohólico, y
el resto de alcohol producido ya lo es por fermentación alcohólica
normal.
La peculiaridad
de esta fermentación es:
Se da una
menor extracción de color.
Se
consume mucho ácido málico (vinos
menos ácidos y fáciles de beber).
Predominan
los aromas varietales (vinos afrutados).
Esta sistema
de elaboración conviene realizarlo en regiones
de clima frío, donde los vinos suelen ser más
ácidos y duros al paladar y son vinos no apropiados para
envejecerlos, con el tiempo perderían sus buenas características
afrutadas.
Es un proceso
de elaboración que se puede realizar también
en vinos blancos, aunque no es muy habitual.
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