En un principio como
sustento energético, aporte calórico necesario para
el trabajo, posteriormente como objeto de disfrute, sobre todo actualmente.
Pero casi siempre nos hemos ceñido a beber vino, buenos y
menos buenos, sin más…
Esto es un hecho importante
en sí, que se consuma vino, pero es en su mayor
conocimiento donde radica el máximo disfrute
de todo lo que el vino nos puede proporcionar, que es mucho.
¿Qué
es el conocimiento básico del vino?:
Saber de qué uvas
procede, de qué zona, qué tipo de vino es, a qué
temperatura hay que consumirlo…, todos estos datos ayudan
a que disfrutemos plenamente del vino pues son los datos que hacen
a unos vinos diferentes de otros, a partir de ellos hacemos comparaciones
y vemos la gran diversidad de posibilidades, de tipos, de formas
de elaborarlo, que existen.
A la hora
de consumir un vino, no se trata de beberlo, NO. Se
trata de degustarlo, se disfruta del color, del aroma, además
del sabor en boca de ese vino.
En el vino, como en muchos
ámbitos de la vida, en la variedad está
el éxito, y es fundamental que la persona que
los prueba tenga amplitud de miras y mentalidad abierta para ir
asimilando lo nuevo que va probando sin ningún tipo de prejuicio,
pues es esta gran diversidad de tipos de vino y de diferentes características
de estos lo que hace que sea un mundo apasionante en el que poder
profundizar poco a poco.
Alguien dijo:
"Uno de los
parámetros fundamentales para determinar el nivel cultural
de un pueblo es el conocimiento que éste tiene de sus vinos".
Por otro lado es un hecho
constatado el fomento de la amistad, de la elocuencia,
desinhibición y apertura hacia los demás
que nos proporciona el vino siempre que éste sea bebido moderadamente.
¿Cuantos tratos comerciales se cierran con un apretón
de manos y un vaso de vino?; ¿En que celebración,
del tipo que sea, no está presente el vino?
En la buena difusión
actual de la cultura del vino han colaborado los estudios
científicos que avalan al vino (sobre todo
al vino tinto ) como saludable cuando es consumido con
moderación. Ya no es extraño que nuestro
médico de cabecera nos aconseje una o dos copas de vino tinto
en las comidas de diario, sobre todo por sus demostradas propiedades
cardiosaludables.